
Bienvenidos al sitio consagrado a la red internacional de trabajadores sociales de calle coordinado por la ONG Dynamo International. Esta página web les servirá entre otras cosas, para conocer las actividades y resultados generados en el marco de la red, para participar en sus procesos de intercambio de buenas prácticas, y para poder constituir un taller local de trabajadores sociales de calle y convertirse en niembro de la red.
Dynamo International promueve y coordina esta verdadera plataforma de solidaridad internacional para los educadores de calle.
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Después de haber trabajado casi un año para la organización Dynamo Internacional, he decidido viajar para descubrir el mundo. Sabía que me iba a encontrar con niños de la calle. Siempre me ha interesado esta problemática, pero nunca había tenido la oportunidad de enfrentarla realmente...
En una primera etapa, atravesé a Marruecos y Mauritania, países en los que pude darme cuenta de la misma situación: ninguna estructura que para ayudar a los jóvenes abandonados y enfrentados a los peligros de la calle. Luego seguí con mi viaje hacia Senegal, donde me impactó directamente el número de jóvenes mendigos en las ciudades. Como cualquier buen europeo, les di una monedita, sin dudas para poder terminar tranquilamente mis compras más que por mera generosidad.
Pero día tras día me encuentro con cada vez más de esos jóvenes. Son tantos, que me cuestiono y les pregunto a los habitantes. Me informan que son "Talibés", niños confiados a "marabouts"(líderes religiosos) para asegurar su educación islámica. Rápidamente me doy cuenta que es muy difícil para un europeo tener una opinión objetiva sobre este tema. Efectivamente, para muchos Senegaleses, estos jóvenes, en su mayoría niños entre 4 y 18 años, están aprendiendo lo que es la vida; una vida dura que les llevará a ser hombres capaces de enfrentarse con las muchas dificultades de la vida. Mis ojos solo ven a jóvenes y niños descalzos, casi siempre sucios y que parecen padecer de hambre. Sigo entonces con mis preguntas a la gente que me encuentro, y me informan que los padres que confían sus hijos al marabú lo hacen principalmente por una de los dos siguientes razones.
- Ya no tienen la posibilidad de asegurar económicamente su educación.
- Escogieron esta situación por convicción u orientación religiosa.
El marabú, una vez responsable de esos niños, deberá proveer a sus necesidades y tomar las decisiones necesarias para su bienestar. A partir de ese momento, los niños tendrán muy pocas oportunidades de volver a ver a sus padres. Y dependiendo del marabú, las condiciones de vida de esos jóvenes varían mucho en función de los intereses del mismo. No es raro oír que algunos niños sean realmente maltratados, no coman lo suficiente, vivan en condiciones de alojamiento, salud e higiene muy precarias. Algunos marabúes asumen sin embargo su papel de manera honesta. Pero para otros, los niños solo representan una mano de obra y una fuente de ingresos. Por otra parte, las historias de reclutamiento "dudosos" de niños en países limítrofes de Senegal no son pocas. Una vez que el niño llega a Senegal, no le será posible volver a encontrar su familia y su nuevo responsable lo podrá utilizar como le de la gana.
La vida de esos niños talibés se desarrolla al ritmo de la mendicidad que practican cada día en las calles, las casas o en las entradas de las tiendas. Tienen que llevarle cada día una cierta cantidad de dinero al marabú. Los talibés también tienen que pedir la comida necesaria para su alimentación. Llevan con ellos una lata, con la que piden a la gente los restos de su comida, un poco de arroz, de mijo o cualquier otro alimento. Si el niño no trae lo que le fue pedido, corre el riesgo de recibir castigos corporales. Estos jóvenes talibés dedican también una parte de su tiempo a trabajar, principalmente en los cultivos o la ganadería. Una vez más, las situaciones son muy diferentes, se puede tratar de un trabajo difícil y que puede llevar a aprender un oficio, o un trabajo cuyas condiciones son tan penosas que no debería ser confiado a niños de esa edad.
En las calles de Senegal, me encontré principalmente con niños. Aunque algunas niñas también reciban una enseñanza religiosa como los talibés, no deberán, como los niños, mendigar en las calles. Se intenta guardarlas en su familia, y si algunas de ellas deciden intentar la experiencia de la calle, serán rápidamente recuperadas y reenviadas en sus familias o en centros para jóvenes.
Para terminar esta nota sobre los niños de la calle en Senegal, es útil precisar que los talibés no son los únicos jóvenes en situación de calle. Algunos de ellos no tienen ni un alojamiento insalubre para dormir, y pasan sus días y sus noches afuera. En muchos casos, se trata de niños talibés que huyeron los malos tratos de un marabú, o talibés más grandes que optaron por la vida en la calle. Algunos de ellos también intentan regresar con sus padres que casi no conocen… pero se pierden en camino, en las calles de una u otra ciudad.
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